"Fue una noche especial. El sábado cumplí un sueño en mi carrera, que era venir a pelear a mi tierra natal Los Mochis y más como campeón del mundo haciendo mi primer defensa. Fue algo muy bonito sentir el cobijo de mi familia y de mi gente. Es diferente irte a tu casa que irte a un hotel después de la pelea. Sinceramente lo disfrutamos bastante", manifestó el flamante campeón de 26 años de edad.
A Tony -como le dicen sus amigos-, lo vuelve a emocionar, a la par del momento, el recuerdo de la arena repleta coreando su nombre e impulsándolo en todo momento.
"Agradezco infinitamente a Baja Boxing y a su presidente Antonio Lozada por hacer realidad este momento. Te soy sincero, no lo creo todavía y ojalá nunca me la crea. Espero que siga pasando el tiempo y pueda seguir cosechando triunfos y Dios nos siga mandando estas bendiciones. Yo quisiera nunca darme cuenta de la magnitud de lo que hemos logrado, para seguir con la misma humildad y continuar con los pies sobre la tierra", señaló.
DeMarco se dijo complacido por el triunfo y por la forma en la que se presentó:
"Como lo he dicho, soy un peleador al que le gusta que la gente desquite lo que pagó por su boleto y fue lo que hicimos el sábado ante Román. Hubo emociones fuertes como lo prometí y al final la gente salió contenta de la arena", afirmó.
Respecto a su futuro, el pupilo de Rómulo Quirarte expresó:
"Vienen cosas buenas, si Dios quiere. Viene la cosecha de lo que hemos sembrado todo el equipo de trabajo y de toda la gente que me ha ayudado. Sin ellos yo no estaría en el lugar en el que ahora estoy. Se asoma una pelea de revancha con Linares y una pelea con Brandon Ríos, pero haremos lo que diga mi promotor", puntualizó.




